15 abr 2010

“...Y fue en Sevilla”





Un atronador aplauso rompe el silencio en la Real Maestranza de Caballería. Ultimo toro de la tarde; anodina y tibia por todo y cuanto acontecía en su albero superficie de un ruedo irregular de formas y testigo; público expectante, de silente espera, de tantas cosas importantes en la “torería”. Más no es la importancia de la ovación generalizada, sino del cómo y de dónde nace; que lo fue del propio callejón, de los actuantes en el festejo; y puntualizando más de aquellos que calzaban “gregoriana”, “mona” y “zahona”, tocados de “castoreño” y “corta” bordada en oro (todas esta tarde) para extenderse en el propio callejón entre los propios profesionales, y ligarla a todo el conjunto del respetable sevillano. No entendí como no le tocó la música.
Los periodistas, los que escriben de esto, al día siguiente “nada de nada”; si es que la suerte de varas no les interesa, lo que en Toreo sea esencia, les pasa desapercibido. Luego decimos, que el ataque viene de Cataluña, cuando el más voraz, es el que procede de la “reata” de los adocenados, instalados y permiseros que no ven nada más que el oropel y la vulgaridad repetitiva, en que han metido la Fiesta.
O...es que yo no vi, lo que si vio la cámara? Igual, dirían, es un invento del “viejo revistero” que firma esto?.
El nombre del autor, lo supe después al consultarlo en los papeles; Agustín Collado es el picador, que sin tirar el palo (algún ignoral lo afirmaba, a toro pasado, en el tendido) lo montó a toro arrancado, según me reconoció cuando le salí al paso en la calle Iris, para felicitarle y tomarle un plano corto de ésta -mí- cámara a la que algún instalado, llama de juguete; pues no tiene que ser seria ella, para hacerlo así! Otro día os contaré la de cosas, que ve esta cámara en esos callejones y plazas de dios.
Un caballo ligero, alazán dosalbo, cabos al pelo y de 580 kilogramos con “to” -me gustaría que el peso de los caballos no superara el del toro- de la cuadra de Peña, aportando más movimiento a la suerte; dos fueron los puyazos, dos que ejecutó Agustín Collado, este pedazo de picador de las tierras del Santo Reino; uno de los varios y buenos que hay; de los que hablan en la cara del toro, dentro del tono y expresando el Arte que lleva dentro. La vara de picar, también se llama de castigo, de detener, de medir y con ella, aunque algo trasera la colocación, Collado construyó dos suertes en las que aunar los criterios para su uso, era el objetivo, en función del bonito de Pereda, al que como ven en el muletazo de Miguel Tendero, lo dejó así de ahormado y así de rico; fue Albardero número 33 de José Luis Pereda, lidiado en sexto lugar.
Ya no digo más, vean las secuencias de esta veintena de tomas, incluida la felicitación de sus compañeros de tercio. El Tercio de Varas.
He elegido para este trabajo y su publicación las páginas de la web de otro grande de nuestros paisanos, la de Juan Antonio Millán. Creo firmemente en haber elegido bien, sintiéndome honradísimo de la acogida que se me dispensa.
José Olid

26 mar 2010

LLANOMOJAO: Tierra en la que los toreros se inspiran en el ruedo

La esencia del toreo se pudo disfrutar en Llanomojao en la mañana del sábado donde los toreros que allí se dieron cita torearon con enjundia haciendo disfrutar a los aficionados.
Un año más, Llanomojao fue escenario de puro arte, allí se dieron cita José Luis Moreno, Juan Antonio Millán "Carnicerito de Úbeda", Luis Miguel Vázquez y David Mora, que junto con el anfitrión, Félix Jesús Rodríguez hicieron las delicias del público. Las becerras de Hermanos Tornay contribuyeron a ello, en total se torearon cinco becerras. Las cuales pudieron torear los aficionados una vez que habían terminado los maestros.
El que abrió cartel fue el cordobés José Luis Moreno que tanto con el capote como con la muleta fascinó a todos los aficionados que allí se dieron cita. Sobre todo destacaron los naturales tan profundos y con tanta enjudia que dio. Su hijo desde el tendido miraba con admiración a su padre. Un pequeño que tal vez algún día decida seguir los pasos de su progenitor. ¿Quién sabe? Los genes por lo menos los tiene.
La segunda becerra le correspondió a "Carnicerito de Úbeda", a nadie que visita Llanomojao le sorprende como torea el jienense, ese toreo puro y clásico que tan sólo él sabe hacer. Ese día lo pudieron disfrutar.
Y también comprobar como su hermana Magdalena coge la muleta y se pone delante de las becerras. Solía acompañar a su hermano en los tentaderos, y aunque hacía dos años que no se ponía delante de una becerra apenas se le notó. "Quien tuvo, retuvo y guardó para la vejez" según el refrán tradicional.
Otro de los toreros a los que vimos en la plaza de Alamillo fue a Luis Miguel Vázquez, aunque su becerra no fue la mejor de todas, y le hizo sudar, pero estuvo a la altura de las circunstancias. Consiguió sacarle muletazos cuando en un principio parecía que la de Tornay no iba a contribuir a ello. Esto le sirve de preparación para su próximo compromiso, que no es otro que el día 20 de enero en Illescas, para el certamen Puerta Grande.
A quien también le servirá de entrenamiento para dicho certamen será a David Mora, aunque él hasta el día 3 de febrero no tiene que hacer el paseíllo. Mora se entendió muy bien con su becerra y aunque fue la última y el hambre estaba haciendo mella en los asistentes, esperaron para disfrutar del arte de este joven matador.
El anfitrión
En tercer lugar toreo Félix Jesús Rodríguez, todos los años se pone la calzona y los zajones para que los miembros de su peña vean que aún queda dentro de él ese buen torero que un día quiso llegar a lo más lejos, y al final cambió el oro por la plata. Siendo hoy día uno de los mejores banderilleros que existen dentro del panorama nacional.
Quien pudo aprovechar la embestida de todas las becerras y con ello poder aprender el oficio fue Emilio Bresó, a pesar de los revolcones que recibía se quedaba muy quieto y volvía a ponerse delante de la cara de la becerra.
Premios
Después de torear se procedió a la comida y tras el café se entregó el trofeo del taurino del año, que en esta ocasión había recaído en la fiesta del año anterior en Paco Alcalde. El matador de toros de Alamillo no pudo asistir a recogerlo por una indisposición médica. Fue su sobrina Marta la que lo recogió en su nombre, transmitiendo a los presentes la alegría de su tío por dicho galardón.
También se nombró al taurino de este año, que no fue otro que Balbino Bejarano un alamillero de pro, que lucha por la fiesta nacional como nadie, será en diciembre de este año cuando recoja su trofeo.Para quien también hubo una pintura y una poesía fue para Félix Rodríguez, algo que no esperaba y que agradeció a los presentes.
Fuente.- Raquel Montero

Sensibilidad en Llanomojao


La magia del toreo alterna con la sensibilidad en Llanomojao
Mañana de emociones en Llanomojao, unas más agradables que otras. Por ejemplo: bajada de tensión del presidente de la peña y revelación de un aficionado como futura promesa del toreo.
Un milagro surgió el pasado 2 de enero en Llanomojao. O tal vez ese milagro viniera concedido por alguien con ese nombre que ahora ocupa un palco especial en el cielo. Y es que el sol lucía en lo alto para permitir que en la finca se practicara el toreo. Después del temporal que arreciaba en toda España, parecía casi imposible que la fiesta que la peña taurina de Alamillo se pudiera llevar a cabo. Aunque siempre hay un rayo de esperanza en el que creer.
Aunque antes de que comenzara a practicarse el toreo en el albero hubo un pequeño susto. Regino los Santos, el presidente de la peña, sufrió una bajada de tensión y tuvo que ser atendido por los servicios médicos de la localidad. Una pequeña “cornada” que no le impidió contemplar el toreo y dar su opinión desde el palco de la placita de toros de Llanomojao.
Aunque no se trataba de un festival o de una corrida de toros, propiamente dicha, se respetó la antigüedad de los toreros, como viene siendo habitual. Abría cartel Aníbal Ruiz, que hacía un par de años que no pisaba ese albero y donde tiene seguidores afines a su toreo. Dejó muestras de la madurez que atesora dejando una trincherilla marca de la casa para paladares exquisitos.
Carnicerito de Úbeda volvió a mostrar su elegancia a la hora de coger capote y muleta. Con hondura y profundidad toreó a la buena becerra de Expósito. Al igual que lo hizo David Mora, con esa calidad que ha cosechado durante la temporada, aunque este torero siempre ha contado con esa calidad, pero la continuidad a la hora de torear se hace más visible.
Para cerrar el cartel, el anfitrión de la fiesta, Félix Jesús Rodríguez, que no tuvo la dicha que le saliera la mejor de las becerras, aún así solventó la papeleta como sólo sabe hacerlo este hombre de plata.
La revelación de la mañana fue un aficionado veterano que causó una gran impresión en los asistente. Lucio Mozo lleva varios años cogiendo la muleta, pero con el sentimiento que le ha puesto este año pocas veces, no porque él no citara a las vacas con la misma pasión, simplemente por la calidad de las de este año, que han dejado que el toreo fluya con un arte especial.
Aparte de los aficionados y de los toreros profesionales brillaron con intensidad dos jóvenes promesas manchegas como son Diego Gutiérrez Mora y Emilio Bresó, las últimas embestidas de las eralas de la ganadería de Expósito.
degustación
Tras el sabor a toreo del “güeno” que se disfrutó en la placita de tientas se pasó a degustar los manjares de la tierra, para finalmente completar la jornada con la entrega del trofeo de taurino del año que en esta ocasión quedaba en casa, ya que al finalizar el año se eligió a Félix Rodríguez, más conocido como El Mayoral, como taurino del año, por ser un gran aficionado. Momento de máxima emotividad al conceder el galardón por los recuerdos del año pasado, que no eran otros que los evocados por la figura de Milagros, su esposa, que con orgullo posaba a su lado cuando lo nombraron taurino del año.
No terminó la emotividad en el tramo que El Mayoral sino que su hijo le cogió el testigo, ya que los componentes de la peña le hicieron entrega de un regalo sorpresa para él.
Félix Jesús Rodríguez no se imaginaba que su peña le iba a hacer entrega de su primer vestido de torear, aquel que le compró a El Capea, un azul marino y oro que en el año 96 regaló a la peña Vasilea de Suiza. Conseguir el vestido costó mucho, pero al final lo consiguieron, y ahora lo mostrará en una vitrina en su casa.
La jornada campera continuo con una fiesta de flamenco, ya que los componentes del grupo Tomás y Fran tras dejar la muleta cogieron el micro para con sus voces cautivar a los presentes.
Momento mágico fue cuando Fran se arrancó cantando mientras David Mora estaba toreando, se hizo un silencio sepulcral para escuchar esa voz flamenca junto a los cites del torero.
Y como no podía ser de otra manera, el taurino del año del 2010 es Lucio Mozo, que recibirá su premio en la fiesta de diciembre de este año. Así lo ha decidido la junta directiva de la peña.
Fuente.- Raquel Montero (Foto)
Foto.- Finca Llanomojao

19 mar 2010

Cuento del “Tio Pepico” (Relatos en sepia) II

Reconozco que nos sirvieron de mucha ayuda los bueyes de los “Retameros”,de los que se decía haber nacido debajo del puente de Retama, en Ciudad Real, llevando por delante un “atajo” de cabras de mucho respeto; también las vacas domadas de los “Misildos”, que tambien fueron cabreros, y que tenian buena mano -a veces dura- para la doma de los “vacos”. Eran los pastores y los cabestreros. Por día, “pá” los dos padre e hijo, cuatro duros y la mantención, tanto de los bueyes como la de ellos, eran sus sueldos; a los de las vacas tres duros. Otra vez, tio Pepico, que esto es un cuento.
Calla, me dice y escucha: Vino Paco Arranz a dar una vuelta, quedando sorprendido del cambio que había pegado aquello. Las retintas gordas, como nutrias y sus becerros igual, por lo que a estas alturas del año, decidimos enviarlas al Matadero de Legazpi de Madrid. Las retintas con los terneritos, “haciendo ojo”; hoy ya no hay carne de aquella. Por cierto que una ternerita en canal, piel incluida, no dió los ochenta kilos y fué decomisada. Que leyes!, y yo acordándome de los huérfanos de guerra de mi pueblo, pasando “rasca”.
Qué pasó con las “cárdenas” o las “nevaillas”, como usted dice?.- Es que ésto, ni es cuento ni es entrevista, ni es nada. Me puse serio, pero como si nada. Vamos al tema ó cuento, ó lo que resulte. Algo, como disimulando un punto de enojo, advierto en su gesto, y prosigue: Aquellas retintas eran ásperas, altivas y encaradas, mientras que las “cárdenas” eran más manejables, nobles y vivas como ellas sólas; ahora eso sí, se colocaban delante de los terneros en cuanto notaban que se los mirabas. Esto, me produjo cierta inquietud. Hasta que un día, uno de esos ... de los de Olid, de la “cortijá” esa grande entre Jarafe y Mendoza, y me viene diciéndo que eran bravas, pero bravas de verdad y que ese hierro era de no sé que Marqués, de aquellas tierras de la baja Andalucía. El sí lo sabía. También advirtió que las crias estaban “escuartás” de una y orejisanos en la otra, que era nuestra señal de siempre y advirtiéndonos de que no herraramos, aunque ya hubieramos “señalao” pues el hierro de bravo habia que comprarlo y nosotros sólo teniamos el de manso y con las leyes de ahora ni para eso; sólo para ponerlo con “la pez” a las ovejas, el día del esquilado y no más.
A todo ésto, y te sigo contando, pues que llega un día Paco Arranz con Don Juan Pedro Valcárcel, que estaba en todo su apogeo, pretendiendo comprar las vacas de vientre, ya preñadas y con la reata del año anterior. Por lo visto, ya conocía del sacrificio de las retintas. Se ve que pensó en la ganga. Mi amigo, ya me tenía advertido de la mucha calidad de bravo que tenian las “nevaillas” del Marqués, que el conocía tan bien; por cierto que he sabido que este muchacho proviene de familia de cierta alcurnia, aunque se dedique a estos menesteres de la marchantería, el trato y los ganados. Yo lo relaciono con aquellas gentes nobles, propietarios de la finca “Gil de Olid”, la del Privilegio, y se dice que también lo fueron de Mendoza, Jarafe, La Laguna y de esa que ahora es de los Sanz, Torrubia se llama, sí; también de Arroyo-Vil y no sé cuantas más. De todas formas yo siempre he creído que eran del Rey...Pepico, por favor que se me sale del cuento, le advierto. Enseguida se rehace y continua: Si es cierto, llevas toda la razón. Estábamos en lo de Don Juan Pedro y un San Miguel más, desde que llegaron. Pues sí, que al final se le venden unas veinte vacas, guapas y avanzadas de preñez, quedándonos con lo de año, machos y hembras, y alguna vaca que no pudo salir adelante, por la edad así como el semental y que vendimos para un fabricante de embutidos, un tal Tomás Tirado, que quiso ser torero y que tuvo un hermano, ya novillero puntero, al que un novillo en Ubeda debió de cogerlo de mala manera, ya que de resultas perdió la vida. Tal vez si le hubieran cortado la pierna a tiempo pudiere haberse salvado, pero...ésto me lo contó Juan Pedro Toledano; el padre debió oponerse a lo de la amputación. Pasó lo que tenía que pasar. Yo creo que el “Olid” se hizo muy amigo de aquél hombre, el padre, “Manolíco” le decían. Los añojitos, y yendo a lo nuestro, se le vendieron a unos feriantes que venian para San Lucas. Nosotros nos quedamos con las añojas.
Al poco de esta transación, viene Rompetelas o Rajatelas, no me acuerdo bien, que empezaba como ganadero, a comprar las añojas, que estaban de ver. Ya sín las madres y con el destete en condiciones y bien hecho, por lo que no hicieron sentimiento alguno. Ya sin las madres, te repito, pues que se crecieron (parecian el doble de grandes) y dispuestas para afrontar en condiciones una primavera, de la que sacar fuerzas, para con poco más, soportar su primera tienta, y a todo esto sin herrar. Como te venía diciendo, llegó ese hombre y con buen pie , por cierto. Se le vendieron las añojas, con una sóla hierba, que para las retintas -venian más tempranas- hubiera supuesto la segunda, de no haberlas sacrificado. Obtuvo un buen resultado, ya que enseguida, a los pocos años comenzó a lidiar reses playeritas de cuerna, como las madres y ese “entrepelaillo” que ya iba con ellas desde chicas. Fortalecieron el encaste “asaltillao” que tenia en su casa. Supe que el Marqués, dueño de nuestras vacas, formó la ganaderia con cuarenta remiendos, practicamente igual que éste, el que compró nuestras añojas “escuartás alante”. Me decía mi amigo, que sabía de bravo, de su casta le vendría, casta que yo adivino como de aquél Gil que fué alguacil del pueblo y de todo el partido judicial, durante muchos años, sí el Tío Gil de las cruces de Mayo.
Me salgo de la cuestión, lo cierto, es que me decía este muchacho que tenia mucha confianza en los “ganaos cruzaos”, pues aumentaban el carácter, se adaptaban a cualquier terreno y sacaban una bravura más regular. Las vacas criaban, como ningunas otras, les aumentaba el ingenio y eran más listas. Por cierto que también me informó de que muchos toros de Valcárcel, bravos y fieros y hartos de habas, que venian de reatas de nuestras cárdenas, ya venian dándoles de “lao” las figuras del Toreo y la mayor parte iban al matadero, lo mismo que nuestras retintas, fueron. Lo del Marqués nuestro, con lo serrano “remendao” o “berrendo en negro” (aquí decimos “remendao”) que tenia en su casa, fué demasiado. Bueno, te debo estar cansando, aunque puede que otro día, y termíno, te cuente algo interesante de aquel Tio Gil, el de las Cruces de Mayo, que ha salido en conversación.
Pasaron años, bastantes, diecisiete, dieciocho, tal vez veinte, hasta el punto de que comencé a ponerme viejo, de hecho ya la vista venía fallándome y no se porqué razón, me ví un día en una finca de éstas tempranas, cerca de la Aliseda; y mientras unos se iban de caza, otros de parranda, cartas, alguna niña de buen ver, o alrededor de un buen caldero, yo me ví en solitario echado sobre una cerca de piedra musgosa con signo de haber superado el paso de los tiempos. Hacía bueno y el campo en todo su esplendor con un vientecillo, como una brisa suave refrescaba mi espalda que sin estar sudorosa, agradecía. De pronto percibo que el ganado que estaba traspuesto, se aproximaba y por delante unas vacas muy “elanteras”, playeras de cuerna y con el morro “levantao” y un mugír sereno y grave, sobre un paso lento y confiado llegaron a mi proximidad, más cercanas las viejas, “toas entrepelás” llegando a barbear la alambrada colocada sobre ese tramo de cerca, con algún deterioro y olvidada del albañil, y todo sin extrañar mi presencia. Qué habrían de extrañarla!
Al Tio Pepico se le quebró la voz, le pudo el sentimiento, imposible terminar su Relato, que no cuento, era realidad, por lo que continuo yo: Venian sín reata, posiblemente vacías, ya para este año “hogaño”, hubiera dicho el bueno de “Pepico” entraban en el deshecho; formando, al aproximarse, corro a su alrededor hasta el punto de lamer las manos de este amante de los animales , que ese día se olvidó de otras cosas de la vida, porque presintió que su lugar, en ese día y a esa hora, casi veinte años despues, era aquél, y echado sobre esa cerca, para acariciar y recibir las caricias de sus añojitas “un escuarte alante” -expresión ésta que me costó más de una regañina del “tio Pepíco”, ya que siempre que no se indique si el descuarte es atrás, se considerará delante; y si es de una, siempre será la izquierda; ahora, con un yerro que no les pertenecía. El no quiso herrarlas. Ya no valía el hierro de las ovejas. Cambiaron muchas cosas, para él y para todos, desde aquello de la de Liberación, como solía denominar. Una lágrima, sólo una, hoy sí, salió de esos ojos, ya muy secos, siempre muy abiertos y muy distantes, que apenas ya sólo servirian para llorar en silencio sus alegrias y sus ... Aquella lágrima fué a esconderse, entre la barba, ya menos cuidada, que en los tiempos de la fecha que acuñaba, aquél cartel sepia y apolillado y en el que era anunciado, como “Litri”. Mientras que las “nevaillas” que venian más tardías, como os he contado, comenzarian a parir, bien preparadas para San Miguel.
José Olid

16 mar 2010

Cuento del “Tio Pepico” (Relatos en sepia) II

Siempre creí que serían cuentos del “tío Pepico”. Me lo contaba todo, esto y muchas más cosas. Presumía al vestir la blusa negra manchega; debió ser un buen tratante, tanto de ganados como de fincas y granos; y muy respetado y formal. Su hombría de bien era perceptible desde cualquier ángulo y a primera vista; y más aún si profundizabas en su persona. Gozaba de buena fama como conversador y así mismo era el mantenedor de las mejores tertulias y reuniones (recuerdo la del Molino Aceitero de las Monjas, en el Llanete) en las que lucía, con un “ángel” especial, sus pláticas. Además, muy suelto con la gramática, gustándose a veces, sobre todo en el manejo de la “jerga” ganadera, un tanto del vulgo, pero que resultaba erudita en su léxico, pues apreciabas que la usaba para lucirla y sobre todo consciente, de que al igual que su vista, entraría en una, más que posible, etapa de extinción.
Mantuvo buenas relaciones personales y comerciales con importantes ganaderos, como Don Félix Moreno, Doña Enriqueta de la Cova, Doña Paca Marín, con los nobles de Gotór y Doña Paz, la que aunque por línea colateral, -no todo depende de un titulo- era más noble aún; Don Tomás Jiménez, Bartolo Herruzo, Juan León o Paco Arranz, todos andaluces, salvo este último que era de tierras “charras”. Independientemente de que fueren, más nobles o menos; más de tiros largos o de camisón sin “tirilla”, los ganaderos, labradores y tratantes de la comarca y toda la Andalucía, eran, tenían y disfrutaban de su confianza, mutua confianza. Era mucho el prestigio humano y profesional el almacenado por el “Tío Pepico” a lo largo de su vida.
Tuvo que sentir auténtica veneración por dos Juanpedros, el de Valcárcel y Toledano, dos instituciones del libro de la vida, de la gramática parda y dentro de su, más que posible, analfabetismo. Ambos más longevos que el propio “Pepico”. Dos personajes de los que siguiendo sus consejos y sentencias nunca te perderías o cometerías errores al escoger el camino adecuado en tu vida. Fueron una brújula, para su generación. Me los mencionaba con mucha frecuencia. Debieron dejarle buena huella. Un tercer Juan Pedro, el Domecq que compró la finca de Jandilla a Don Félix Moreno, ya menos romántico no anduvo con plácemes y voluntades para los que con anterioridad frecuentaron la casa. Pepico no fue menos y el tal Juan Pedro, el del vino, al hacerse cargo de “Jandilla”, ya no nos vendió ni el descaste, quitó “to lo asaltillao”, me decía.
 De todos ellos aprendió y tomó nota, el bueno del “tío Pepico”, para discurrir superando ese difícil camino, que le tocó recorrer y ver, hasta que sus ojos perdieron la luz. Para que quería seguir viendo, con la de Cuba, las dos Mundiales, la de Marruecos, lo que le contaron de Filipinas y la que el nombraba, como de Liberación, ya había visto bastante y oído más todavía; no sé, en cual de sus frentes perdió a dos de sus hijos, y ni tan siquiera si fué en el mismo bando; también un hermano. Otra huella más, ésta de esa parte de una vida sin lágrimas, de ojos secos del silencio a solas y tertulias consigo mismo. Ya octogenario y ciego, le seguía perdiendo su infinito amor a los animales, al campo, a una buena tertulia y a un buen yantar (decía Genaro, su “aperaor”, que lo mismo le hacía alegrías a un buen tomate del Olivar de las Huertas que despreciaba un buen jamón, de esos que tienen las etiqueta de crianza).
De hecho nada bello de la vida, le pasó desapercibido. Le leo estos previos y en tono exigente, me amonesta diciéndome, “estás haciendo una exageración y queda como la presentación de un personaje real y no él del cuento, olvidándote, de que me habías hablado de otra cosa, como de un cuento”. Y sigue, ansioso de contarme, lo que para la ocasión, había ordenado en su mente: Todos mis antepasados eran toreros y carniceros y de aquellos que tengamos referencia escrita, y como más antiguos, tenemos constancia de los que servian las carnes de abasto a la tropa del General Castaños; yo creo que a los franceses también, pero esto no lo pongas, pues no estoy muy seguro del “tó”. La familia formaba la cuadrilla y además llevaba las reses bravas y cobraban la muerte y el trabajo con la obligación de llevar la lidia, cosa que se hacía con mejor o peor suerte, que de todo hubo. Sabrás que de aquellas fechas procede lo de cortar la oreja como premio, era como el pagaré para después cobrar, al presentarla, también la canal. Con nosotros venían los “checas” que al emparentar con mis sobrinos, también hubimos de meterles en las cuadrillas. Alcancé a ver a Frascuelo, del que recuerdo como liaba la muleta para los pases de pecho, y eso que siempre le venían para largarles tela; lo de ligarlos era cosa de Lagartijo. Habla con “El Pipo” que el te lo cuenta mejor.
Yo mismo, muy joven participé de esas actuaciones. Posteriormente, muy a principios de siglo, estuve anunciado en un festival con el “mote” de “Litri”, mucho antes de los Litri que hubieron de venir en figuras. Por cierto, que suena fuerte por ahí, un “Litri” novillero, del que se dice que es hermano e hijo a la vez... Este mundo!...Cosas raras, nunca han de faltar.
Manda llamar a una hermana soltera, bastante mayor que él, que presumía, según me dice, de que su madre, de quién aprendió el oficio de “dulcera” le había confitado a la reina Isabel II unos “piononos” , mejores que aquellos que le fueron servidos al Papa que hizo Noveno de los Píos, cuando vino de visita a Granada; Isabel II a lo que sí le puso nombre fue a la sierra del Almadén (Sierra de Magina) el día después de probar los dulces, años después con la visita papal denominados “piononos”, los de “Trinidailla”, era el nombre de la hermana de Pepico. Presentóse la mujer con un cartel apergaminado, replanchadito, cogiendo sepia y con huellas en los bordes de alguna polilla que aposentó en él sus reales dominios, bien enrollado y cogido con cabo de seda, que según el tío Pepico, sedas de color verdad, de aquellas sedas que vendían los tíos de las cintas y que traían de Manila; ahora unos venden corbatas y otros pájaros, me aclaraba.
Pero lo de... todos carniceros puede valer, pero eso de todos toreros? Parecía que se me salía del cuento, más que nada por el tinte testimonial que le dió el viejo cartel a esta conversadera. Continuó relatándome: Yo he tenido en mi casa las vacas más bravas y más nobles de la historia. Como aquellas no habrá otras. Por entonces, yo ya era un hombre maduro. Paco Arranz, el de Salamanca, que tenía algunos años más que yo, vino a sus negocios y se quedó, haciéndonos socios.
Pero bueno, “tío Pepico”, que esto es un cuento, no un relato, le interpelo: Deja, deja que te cuente,...pues no es un cuento...?. Es verdad lo que...deja que te diga, pero como de resultas, habrá quien crea que es sólo fantasía, pues que cada cual se quede con lo que más le interese. Cuento o no, Puedo continuar? Sigo pues: Nos manejábamos bien, mi socio y yo por “tierrabaja”. Después de la Feria Chica de Ronda compramos una punta de vacas con el mismo hierro y distinta señal, unas “nevaillas” y “cárdenas”, con un semental algo viejo y muy “descolgao” y otras retintas, no de las del Guadalquivir, que tienen la cola blanca y más caja, sino de la retinta marismeña que es bastante más “encendía” de pelo. Vinieron andando hasta la campiña de la alta Andalucía, nuestra tierra. Varios meses a base de buenos “costales de pienso” del molino de la “Ermita” abundantes de yeros, habas y algarroba, y que nos suponían más de mil reales diarios, junto al “rayero” de la “Melitona” la pieza de pan de a kilo, una raya, y una cruz por saca de “salvao de hoja”, que todo junto, comenzó a pesar lo suyo. Pero en llegando las rastrojeras y la buena mano -había que fijarse en los serranillos- sin caballos (la mano para partidas pequeñas es mucho mejor que la herradura) las pusieron gordas, a ellas y sus reatas (las retintas -la que no en el camino, a la llegada- parieron todas)
En total juntamos ciento y alguna res, que las movimos por los pastos de las Escuelas, Torrubia, la Laguna, Jarafe (en los papeles pone Xarafe) y Mendoza, Torrechante, Pozo-ancho, “to” lo de Peñaflor, y casi en el Guadalbullón “toa” la Campiña de Jaén, Platero donde nos dejaban encerrarlas, El Brujuelo y Almenara, respetando, dentro de lo posible, lo que la propiedad reservaba para las reses de labor, aunque en los “Pozanchos” nos pasamos un poco, siendo suficientes para mantenerlas y amejorarlas, máxime si tenemos en cuenta que la “cimienza”, no pudo ser mejor, con unas lluvias adelantadas, tanto en otoño como en invierno, que nos permitieron aprovechar los brotes verdes de los trigos y las cebadas tempranas. !Que sí hombre, que sí!, que nos dejaban meterlas en los “sembraos”.
José Olid

19 feb 2010

Amigos, el algodón no engaña

Hola a todos los lectores de este humilde Blog, humilde como el torero que en la actualidad lo representa, pero grande y sentimental, como de la misma forma expresa el toreo Juan Antonio Millán.
En primer lugar quisiera dar las gracias públicamente en nombre de esta Peña Taurina a Agustín Hervás como a José Olid, que ellos si son en verdad sostén y paladín de esta Fiesta, engrandeciendo con sus ilustradas plumas este, como he dicho; humilde Blog.
A Don José Olid, agradecerle su último artículo con ilustración fotográfica porque ha venido a corroborar lo que en su día escribí para el medio de comunicación local Úbeda Información.
Don José, acaba su artículo poniendo en letras mayúsculas “HEMOS VISTO UN TORERO” y acompaña al mismo unas instantáneas que muchos de los que ocupan los tendidos son incapaces de percibir en ese preciso instante. Esa es una de las grandezas del toreo, la fugacidad del momento, lo irrepetible, el toreo es algo que no puede ensayarse, cuando surge queda grabado en la retina por los siglos de los siglos. El toreo también se compone de matices, del mismo modo unos saben apreciarlos, otros sin embargo (la mayoría de las ocasiones por desgracia), no saben siquiera que es un matiz. Y esto no es lo grave, lo grave es que haya quien se considera “entendido” e independientemente de escapárseles lo comentado, nieguen sistemáticamente el Pan y la Sal a muchos toreros, máxime como es el caso, cuando se trata de un torero local.
De Juan Antonio escribí en su día en el periódico local Úbeda Información que, miedo me daba hablar de este torero al ser de la ciudad, dado que puedan pensar los lectores foráneos, que arrimamos como suele decirse “el ascua a nuestra sardina”, pero nunca más lejos de la realidad, algún foráneo cercano a mi localidad comentaba de las exquisiteces de este torero incluso preguntando de quién se trataba. “Lógico” entre comillas, y esto el buen aficionado lo entenderá cuando les diga que Rivera y “El Cordobés” eran los integrantes del cartel junto a José Díaz “El Doctor” en la tarde de su despedida.
Fue una tarde triunfal incluido el ganado de Gavira que se lidió, el mejor presentado y de más cuajo de toda la Feria de San Miguel 2009, se abrió la Puerta Grande para los cuatro diestros actuantes y el ganadero.
La referencia al festejo decía así: En tarde primaveral de temperatura y con una asistencia de público que ocupó medio aforo se ha celebrado el festejo con ocho toros en el que nadie se aburrió, es más, los corrillos taurinos a la salida de la plaza eran de satisfacción por parte del público asistente, algo que los más agoreros daban por imposible antes de la celebración del festejo ya que si hemos de ser claros, nadie apostaba por el éxito de este cartel por el mero hecho de estar anunciados dos toreros de la ciudad, esto es así de claro y así de duro. Por esto, ahora que hemos visto el resultado habría que preguntar ¿Hubiera desmerecido el festejo si en lugar de lidiarse ocho toros, se hubiera celebrado una corrida al uso con los tres espadas locales?, lo dejo en el aire para que cada cual opine al respecto (He de decir que yo mismo hice el comentario en varias ocasiones y literalmente se me rieron).
Seguía diciendo que estos toreros demostraron estar a la altura e incluso por encima de sus compañeros de infinitamente más cartel que ambos, pero como se dice ahora ser “mediático”, vende.
Juan Antonio Millán “Carnicerito de Úbeda”.- En verdad “Carnicerito de Úbeda” estuvo una vez más en su feria, rotundo ante sus paisanos, magistral, vestía de blanco inmaculado, como el toreo que realizó a sus dos oponentes. Si algo vimos de toreo en esta tarde corrió a cargo de este joven torero que realizó ambas faenas muy entregado, estando por encima de sus oponentes. La faena al primero de la tarde, un toro con recorrido que resultó ser la mejor del encierro, estuvo cargada de temple y entrega por parte del torero, destacar las tandas con la mano izquierda rematadas con soberbias trincherillas y otra tanda rematada con un pase del desprecio, la estocada a este toro fue en toda la yema con lo que el público solicitó las dos orejas que le fueron concedidas.
A su segundo, un toro que nada me gustó en el apartado arremetió muy brusco en el capote, echando las manos por delante y volviéndose con mucha rapidez, aún así Juan Antonio pudo sacarle algún lance vistoso. Buen comienzo de faena con la muleta haciendo las cosas con mucho gusto y empaque, vimos a un “Carnicerito de Úbeda” muy hecho, siempre bien colocado y dando al toro la distancia que este requería, por el pitón izquierdo se quedaba corto y el torero alargó los muletazos todo lo que pudo, con este toreo tan de verdad es lógico que el público, paisano y foráneo estuvieran toda la tarde de parte de este torero, pues como he dicho otras veces, para apreciar lo bueno no hay que entender, te llega y basta. En esta ocasión pincho antes de recetar otra buena estocada que hizo rodar al toro, fue premiado con una oreja.
Hoy, gracias al amigo José Olid y el fotógrafo Paco Funes, vemos reflejado con un gran valor testimonial como él mismo define, lo que en su día transmitiera caligráficamente y que hoy podemos disfrutar visualmente de lo que es capaz de expresar en el ruedo este buen torero de Úbeda.
Ciudad de Úbeda, apoyemos a nuestros toreros, exijamos su inclusión en la Feria de San Miguel, no olviden que parte de ella se financia con dinero público. Y como queda aquí demostrado, vale la pena apostar por ellos, no hagamos el juego a los poderosos.
Juan Antonio es un buen torero, grande entre los grandes si los que dirigen el sistema le dieran paso, no merece estar en el puesto que ocupa en el escalafón. Pero……. piensen un momento, ¿Tendrá razón aquel torero que más o menos dijo?, no me ponen a pesar de lo que he demostrado, no sea que triunfe y al no pertenecer a sus equipos, pueda llegar un día “exigiéndoles”.

18 feb 2010

Hemos visto a “UN TORERO"

Quise pasar de incógnito por la feria de San Miguel de Ubeda, ésta de 2009; más hete aquí, cuando un sorprendente saludo de un gran aficionado de la comarca y sostén, paladín e impulsor de la Fiesta, me llega de forma inesperada, por supuesto llenándome de satisfacción, pues ya le venía siguiendo por sus artículos y publicaciones en “Opinión y Toros” y “Alamares” a más de conocer su ejemplar contribución en cualquier aspecto de la vida y cómo no! del Toreo, bajo ese prisma de gran aficionado y mejor persona; no le tenía puesta imagen en el ordenador de mis ideas, mi mente; el día en que hubiere de hacerlo, tendrá que llegar, me decía para sí.
Como conociéndome de toda la vida, una tarde por San Miguel y en su Feria de Ubeda, unidos por esa afición desbordante que son Los Toros y que a todos nos convoca, José Cisneros se dirige hacia mí con un José Olid! muy afectivo y tendiéndome su mano de hombre de bien y buen amigo. Disfruté viendo toros a su lado, al mismo tiempo que constantemente le pedía disculpas, pues soy un aficionado muy... que no puedo estar “callao”. Vivo la Corrida en toda su intensidad, la padezco cuando toca -las más veces- y siempre saco algo positivo, aunque sólo sea la satisfacción de ver un monosabio bien “colocao”. Ese día gané, además de un amigo, un contertulio y la honra de compartir esta bendita afición con un gran conocedor.
José Cisneros me ha motivado para colaborar con esa web, al objeto de engrandecer la Fiesta, defenderla y perpetuar el digno recuerdo de mi amigo Antonio Millán, así como objetivamente honrar la torería de Juan Antonio Millán Herrador.
Paco Funes, mi colaborador, amigo y redactor gráfico, obtiene un sin fin de fotografías de la San Miguel Taurina 2009; todas, gracias a su oportunismo, de gran valor testimonial y a su mejor condición de buen aficionado. Ha conseguido un reportaje de sus corridas, que en lo que respecta básicamente a Juan Antonio Millán Herrador y repasándolo con un tamiz exigente, a lo que me obliga mi genial colaborador, se ha obtenido un resumen importante de su actuación ante los Gavira que le cupieron en suerte. HEMOS VISTO UN TORERO.” Seleccionamos algunas. Veámoslas.
Texto José Olid
Fotos Paco Funes

17 feb 2010

Carnicerito en mi pueblo

En Mancha Real dejaron de darse toros cuando la placita de mampostería se convirtió en un corral de ganado y después, fruto de la especulación urbanística, un inmenso solar. Decir que mis recuerdos son claros, sería faltar a la verdad, a medias, pues la vaguedad que acompaña a la neblina del tiempo repasan en mi memoria los toriles derruidos, las horadadas paredes de la barrera, y un semidestruido graderío. Ayunos de festejos, los críos que por los sesenta aún podíamos jugar al toro en los recreos del colegio, sin que se viera mal, eso sí compitiendo con los compañeros a los que les gustaba pegarle a la pelota, llegaron los últimos años de la década en los que por fortuna el alcalde farmacéutico consintió una plaza portátil en lo alto del pueblo. La ilusión, los nervios y la ansiedad se apoderaron de mi que no veía el momento de pedirle a mi padre que me llevara a ver El Empastre, y la ilusión, los nervios y la ansiedad que aumentaron, al oler y sentir el ambiente del toro me envenenaron el alma y metieron para mis adentros El Troyano de toreo.
Ya ven lo que un gusano puede llegar a horadar a un individuo. ¡Nunca jamás pensé que terminaría escribiendo de toros!, quizás por eso nunca preví conservar sine die los recuerdos de aquellos años. Sin embargo, en la vaguedad de las tinieblas jamás podré olvidar la tarde en la que un torero de la tierra vino a torear a mi pueblo. Le llamaban Carnicerito de Úbeda y los que de esto entendían no paraban de hablar de sus excelencias como novillero y sus tardes en la plaza más importante del mundo. Madrid.
Aquella tarde de octubre, hubo un acontecimiento que la fijó en mis recuerdos, Carnicerito, Antonio Millán, vestía de grana y oro. Lo de grana lo aprendí después. Y supe que su toreo impoluto, serio y fino fue la esencia de la tarde, o al menos eso es lo que mi padre me comunicó.
.- Ha toreao muy fino – me dijo –
Pero aquella tarde, la asociación de ideas aumenta el recuerdo, el acontecimiento como siempre fue extrataurino. Un borracho, arrojó un botijo al ruedo con tan mala fortuna que rozó la mano de José Antonio Campuzano que alternaba con el paisano.
Aún tengo delante de mis ojos el momento en que Carnicerito de Úbeda arrimó el toro al sol y sombra donde mi padre y yo nos sentamos, aliñó, perfilo al burel y recetó una extraordinaria estocada. Su semblante serio, orgulloso de lo realizado, y consecuente, coincidían con las explicaciones de mi padre.
.- Tenemos un buen torero en Jaén… ¡ya era hora!
Por Agustín Hervás
Onda Cero Radio

15 feb 2010

Recuerdo a Antonio Millán “Carnicerito de Úbeda”

¡Qué pena Antonio!, no haber podido verte torear. Dios quiso que tu trayectoria fuera corta, solo ocho temporadas de matador de toros, pero muy intensas, solo ocho temporadas te bastaron para dejar escrito con letras de oro tu nombre en el toreo. En el año de tu alternativa toreaste 30 corridas, hablamos de la temporada de 1968, década en la que todavía no funcionaba el marketing, publicidad y demás artimañas para colocar a un torero, solo el buen hacer valían para estar en el sitio donde tú te colocaste, seguro que te acuerdas del año 1967, último que estuviste como novillero, matadores de la talla de Julio Aparicio, Jaime Ostos, Litri, Chamaco, Miguelín, Mondeño e incluso tu padrino Ordóñez no superaron las 32 corridas de toros, tu en ese año toreaste 53 tardes, cortaste 104 orejas y 14 rabos, todo ello lo pagaste con una cogida grave, salvo Miguel Márquez nadie te superó en actuaciones ni en trofeos, el que te siguió toreó 43 novilladas cortando 95 orejas y 14 rabos, fue Fernando Tortosa.
¡Vaya final de temporada Antonio!, en octubre de ese mismo año, al cierre de la misma se celebraron 27 novilladas en toda España, tu toreaste 7 matando 19 novillos (Madrid, Úbeda, Zafra, Caravaca, Vista Alegre, Zaragoza y Córdoba) y obtuviste como premio a tu labor 2 orejas y rabo a un novillo, 2 orejas a 3 novillos, 1 oreja a 5 novillos, Aplausos en 7 novillos y Silencio en 3 novillos, obtuviste un triunfo resonante en la Monumental de Madrid y depositaste en el taurinismo bastantes esperanzas, quedando el segundo en el escalafón general de novilleros, te acreditaste como torero fino, de buena clase y muchos conocimientos del oficio. Excelente carta de presentación la tuya, culminada con la novillada en Vista Alegre de seis novillos para ti solo.
¡Que buen año el de 1967!, tu despedida como novillero, 20 años solamente Antonio y ya eras el “As de la novillería”, fue el año de tu presentación en Madrid, un 5 de Marzo, de 20 novilladas que se celebraron ese año en Las Ventas hicisteis la presentación 32 novilleros y tú fuiste el que más tardes actuaste y también el que más trofeos conquistó, como recordarás cortaste un total de 8 orejas y fue ¡En Madrid!, donde tanto te respetaron por tu buen toreo y donde conseguiste salir 3 veces por la Puerta Grande el mismo año, siendo ya matador de toros.
He de decirte que en una vez tuve la ocasión de ver toros en Las Ventas y coincidiendo en el palco con viejos aficionados, al preguntarles por ti me hablaron maravillas de tu toreo, todavía recuerdan tus faenas y como me gusta confrontar datos fíjate que gran trayectoria marcaste en la plaza más importante del mundo:
Solamente César Rincón te ha superado en Puertas Grandes conseguidas en la misma temporada al día de hoy, lo hizo 4 veces en 1991, igualándote en salidas en la misma temporada están Santiago Castro “Luguillano” en 1967, Paquirri en 1969 y Andrés Vázquez en 1970. En el año 1971 cuando conseguiste salir las 3 veces por esa Puerta Grande nadie te superó, lo hicieron Sebastián Martínez “Chanito” en 2 ocasiones y con una sola tarde están Santiago Martín “El Viti”, Paco Camino, Antonio Bienvenida, Florencio Casado “El Hencho”, José Ruiz “Calatraveño”, Eloy Cavazos, Adolfo Ávila “El Paquiro”, Juan Carlos Beca Belmonte y Miguel Mateo “Miguelín.
Hoy aprovechando las nuevas tecnologías te brindo este homenaje haciéndolo extensivo a esos otros grandes maestros con los que te encuentras en ese Palco de Honor que es el inmenso ruedo del cielo, especialmente a esos Antonios grandes como son tu padrino Antonio Ordóñez o Antonio Bienvenida.
(Datos obtenidos de la revista Dígame de 14-11-1967)

12 feb 2010

Maestro, le devuelvo el brindis

“José María, que me ha salio un niño torero”. Mi padre era el José María a quién se dirigía en los albores de los años sesenta, ese buen amigo, ese buen profesional del gremio -éramos gremio de carniceros- que lo fue Juan Antonio Millán; el lugar, el conocido Ideal Bar situado en las cancelas del malogrado Teatro Cervantes de Jaén. Parece que fue ayer y sin embargo es historia.
“Pues Juan Antonio, el mío ya ha dejao los trastos y escribe de toros pa la radio y una revista de Madrid. Carnicerito, es tu hijo? Creo que se conocen y bien que me habla de él”.
Dos padres que fueron faro y eje de nuestra profesionalidad y nuestras ilusiones, transmitiéndonos a la par, responsabilidad y amor por todo aquello que hiciésemos en esta vida. El mío, me echó cosas en la mochila, aparentemente más de las que podría soportar; acepté el reto y entre citar de frente a la vida, dar ventajas y alguna salida airosa por los adentros (nunca de naja) he llegado a este puerto, en el que los amarres se han puesto imposibles y que sin embargo, en el campo de la “crítica taurina” a estas alturas recibo las satisfacciones más importantes de mi deambular por ese intrincado camino de la palabra, tratando de convertirla en arte y al mismo tiempo, tan difícil de transitar.
A Antonio Millán “Carnicerito de Úbeda”, su padre también debió echarle en su mochila algunas cosas, entre ellas la de la profesionalidad, y como más importante, la de su “hombría de bien”. Luego, Antonio y todavía niño, con responsabilidad de hombre, acogió por vocación la de TORERO, llevándola a la mayor expresión de entrega y vergüenza torera con la verdad por delante tanto en su vida como en su obra. Se nos fue, le echamos de menos. Nos falta esa media sonrisa de los torerazos que lo han sido. Su recuerdo, para los que supimos ver la verdad de su Toreo, permanentemente latente y vivo.
Nunca he escrito, nunca he hablado desde los medios para los toreros; siempre lo he hecho para el aficionado y desde el punto de vista del aficionado. Yo sabía por el bueno de Juan Antonio, su padre, que todos los martes a las tres y cuarto de la tarde, el Programa Taurino “Sol y Sombra” de la Ser en Jaén, la EAJ-61 tenía al menos, un radioyente fijo; era Antonio Millán Díaz y como el guionista y autor José Olid lo sabía, se paraba algo más en sus cosas:
“Esos naturales a pies juntos y citando de frente ya nos dicen que ante sí tenemos a un gran ejecutor del Torero fundamental, sólo que nos gustaría cuando el novillo se viene a esa muleta perfectamente presentada, que no ha caído en el vicio del pico, echara la pierna y cargara la suerte, para rematar no en la rectitud, sino atrás y ligar volviendo a cargarla. Sé que para ello hacen falta brazos, cintura y corazón; y de eso le sobra a Carnicerito”.
“Sus pases de pecho profundos, aguantando el semidefrente mientras perdía la cara del toro, hasta que volvía a vérsela de nuevo tras un eterno túnel de torería y buriles negros; y ya echado por delante, una mirada tímida a los tendidos para decir, ahí ha quedado eso”
“En la Suerte Suprema ha nacido maestro. Reconoce la distancia. Mira y echa la muleta abajo entre la cara del toro y la pierna de salida, para con esa envergadura en su coordinada extensión, llegar arriba y profundizar la espada al recrearse y saberse dominador del lance. Y estamos hablando de un novillero. Tengo ante mí una foto, que sobrepuesta sobre una estocada de Don Manuel Rodríguez Sánchez Manolete, parece como calcada; el ligero genuflexo de la pierna de cite, la brevedad de la elevación de la de salida, la mirada puesta en los rubios y la muleta baja, bajísima obligando, dan la sensación de una explicación práctica de la tesis doctoral de Manolete, en versión de Antonio Millán Carnicerito de Úbeda”
Este, es el texto del comentario de la novillada de su presentación en Jaén, para “Sol y Sombra” de Radio Jaén y “Fiesta Española” malograda revista de tirada mundial en la que nos hicimos críticos Vicente Zabala, Molés, Gordillo y un servidor de ustedes. Todavía no lo apoderaba Don Emilio Fernández; el único empresario del que no tuve más remedio que hacerme amigo y eso que salíamos a bronca por día. Un hombre, que pese a su terquedad de no querer más poderes que los de Fernando Tortosa, al final accedió a mi insistencia, tomando los de Antonio Millán.
Siguió con su toreo de frente, con su toreo poderoso; y cuando se acordaba de su compañero de profesión (carnicero) Pepe Olid, a la sazón también crítico taurino, abría el compás (como se le pedía en el texto de su presentación en Jaén) y sobre él, explicaba su Toreo; ese que parecía diluirse, entre los golpes de efecto de Manuel Benítez “El Cordobés”, el longilineo de Paco Camino, y el no querer hacerlo todos los días de Don Antonio Ordoñez. Ahora bien, para situar a Antonio Millán en el lugar que debió corresponderle, no hay que colocar en desdoro a ninguna de las figuras de su tiempo. Mi análisis me dice que Don Emilio debió aceptar que el recorrido como apoderado con Carnicerito debía darlo por concluso llegado el momento, cuando llegaron las grandes ofertas. Antonio hubiera entrado con los “trust” sin problemas, en las exclusivas sin dificultad alguna y en las grandes Ferias por obligación. Si el veterano apoderado, ya sólo de despacho y de “hall” de hotel, hubiese estado en sus mejores tiempos, Carnicerito de Úbeda hubiera alcanzado la altura de los más grandes de su tiempo y eso que fue una de las épocas grandes del Toreo; época ésta, con la única pega de haber tenido que padecer el eclipse del relumbrón de Manuel Benítez “El Cordobés”.
No he necesitado rebuscar en cajones ni archivos, para dar con la foto que acompaña este escrito; siempre la he tenido cerca. Me sentí tan honrado el día de este brindis, que me embargó la emoción. Siempre he dicho que mi cante, no puede con estos tonos. Pero aceptado, reconozco que ese brindis fue mío y para mí; lo he guardado en mi alma torera y en lo más profundo de mi ser. Hoy lo hago extensivo a todos los componentes de esta Peña Taurina, a su cotitular Juan Antonio Millán Herrador y al pueblo de Úbeda tan fiel y tan firme ante el recuerdo y honra, de este gran torero de la tierra que tan a gala llevó su nombre por todo el orbe taurino, llenándolo de gloria.
Maestro con estas palabras, cuarenta y cinco años después, le devuelvo “el brindis” elevando mi mirar a esos toreros cielos que usted ha merecido. Gracias!
José Olid

3 feb 2010

Feliz Cumpleaños


2 feb 2010

Blog Ofical de la Peña Taurina "Carnicerito de Úbeda"





CONSTITUCION DE LA PEÑA


La Peña Taurina “Carnicerito de Úbeda” se fundó el 10 de Noviembre de 1965 y previa citación al efecto se reúnen en el domicilio social sito en la Calle Muñoz Garnica nº 5 una serie de promotores en calidad de compromisarios y al objeto de constituir la Peña Taurina que se denominaría “Carnicerito de Úbeda”, bajo el patrocinio de San Antonio de Padua y su Santísima Virgen de Guadalupe, Patrona de Úbeda y, nombrar su Junta Rectora que regirá los destinos de la misma hasta su elección de la Junta Directiva correspondiente.
D. Rafael Rojas Jurado manifiesta su profunda alegría así como la de todos sus presentes por ver hechos realidad sus deseos de constituir esta Peña como homenaje y muestra de cariño a ese torero ubetense que tan magníficas actuaciones ha tenido en la temporada que finaliza, en cuantos ruedos actuó, habiendo dejado muy alto el pabellón del pueblo que le vio nacer y cuyo nombre lleva con orgullo como emblema.
Tras la trágica noticia del fallecimiento del titular de la Peña, Antonio Millán “Carnicerito de Úbeda”, acaecida en noviembre de 1976, queda esta asociación huérfana de titular, pero la gran afición de sus componentes hizo que siguiera manteniéndose la misma hasta la actualidad.
Hoy, un nuevo torero con la misma sangre que aquél magnífico Antonio Millán, su sobrino Juan Antonio ocupa junto a la de su tío la titularidad de esta Peña Taurina que al igual que ocurriera con el maestro Antonio, espera que llegue a ocupar un puesto importante entre la torería de la actualidad y Úbeda vuelva a sonar en las ferias más importantes.
LIBRO DE ACTAS


SEDE SOCIAL



LA PEÑA EN HERMANDAD

UBEDA JOYA DEL RENACIMIENTO ANDALUZ

Visitar la ciudad de Úbeda es trasladarse en el tiempo y viajar a otras épocas. Su importante pasado ha dejado en la ciudad huellas imborrables de su esplendor de antaño. Durante el Renacimiento, Úbeda alcanzó su plenitud y sus calles y plazas se fueron llenando de Palacios, Conventos, Murallas y Casas Señoriales. Lo que puede ver en esta colección de fotos es sólo una pequeña muestra de los muchos tesoros monumentales que usted podrá disfrutar en Úbeda, Joya del Renacimiento Andaluz. Le esperamos para compartir con nosotros nuestra historia y nuestro rico patrimonio Cultural y Monumental.
(Fuente.- Úbeda.com de Juan García)



PLAZA DE TOROS DE UBEDA
Construida en 1846. Aforo de 5.200 localidades. Categoría: 3ª. Propietario: Ayuntamiento de Úbeda.
La plaza de toros se ubica fuera del casco histórico de la localidad de Úbeda, sobre los terrenos que antiguamente ocupó el huerto del Convento de San Nicasio Para su construcción se aprovecharon los materiales de otro convento, el de San Antonio, situado en el camino viejo hacia Baeza.
La plaza posee planta irregular, y en su interior se inscribe el coso, al cual se adosan los servicios y otras dependencias. El acceso al inmueble se efectúa mediante la portada que se abre a la calle Sagasta tras la cual se encuentra un espacio libre.
En sus laterales se encuentran las distintas dependencias derivadas de las necesidades de la Plaza (casa del guarda, despachos, enfermería y otros servicios), asíŒ como unas rampas escalonadas de acceso a los tendidos del segundo piso. Tras esta primera crujía, y a eje con la anterior portada, se abre una segunda, en el muro curvo que configura la elipse de la plaza.
Se trata de una obra realizada en piedra, compuesta de vano de medio punto dovelado, con clave de ménsula estriada y coronado en sus extremos por esferas. A través de un espacio cubierto con bóveda de medio cañón se accede al ruedo. Este se encuentra delimitado mediante estribos y pilastras de piedra llagueada, donde se inserta el tablonaje de la zona de barreras y burladero.
El graderío se organiza mediante dos pisos separados por un muro. El superior está cubierto de tablazón y viguería, el cual se apoya en una galería corrida de arcos rebajados, sobre columnas estriadas y capitel de doble penca.
El palco presidencial se sitúa sobre una de las puertas de acceso al coso. Está� estructurado como un cuerpo aislado, y presenta una cancela de hierro abierta mediante un vano de medio punto. Por su parte, la zona baja delantera se protege con barandilla. Todo el conjunto aparece decorado a base de motivos vegetales, cintas y círculos.
La puerta de «mulillas» se cubre mediante bóveda de medio cañón, y a través de ella se accede a las cuadras y otras dependencias.
La fachada principal, abierta a la mencionada calle Sagasta, presenta una estructura apaisada, con escalonamiento de volúmenes y heterogénea disposición de pequeños vanos.
La fachada secundaria, por su parte, es una obra de mampostería encalada, en la que se abren dos portadas de piedra labrada con decoración muy sencilla.
Este artículo incorpora material de la Resolución de 12 de marzo de 1997, de la Dirección General de Bienes Culturales, por la que se resuelve inscribir con carácter genérico en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, la Plaza de Toros de Úbeda (Jaén), publicado en BOJA nº76 de 9 de julio de 1998, que se encuentra en dominio público.
(Fuente Jaenpedia)





ANECDOTARIO DE LA PLAZA DE TOROS DE ÚBEDA

MANUEL FUENTES “BOCANEGRA”
Este conocido diestro cordobés nacido en 1837 toreó por última vez el día 16 de junio de 1889 en Madrid sustituyendo a Frascuelo en una corrida de Beneficencia. El día 20 de junio del mismo año 1889, presenciaba una novillada en Baeza, en la que actuaban unos toreros principiantes, el cuarto toro de nombre Hormigón de la ganadería de don Agustín Hernández, sembró el pánico en el ruedo y Bocanegra con el consentimiento de la Presidencia bajó al ruedo a prestar ayuda a los inexpertos espadas, al hacer un quite salió perseguido por la res y no pudo entrar en el burladero, fue cogido y en el suelo sufrió una grave cornada que le produjo grandes heridas intestinales, produciéndose la muerte al día siguiente, parece ser según noticias de la época que se detuvo en Baeza tras torear en la plaza de toros de Úbeda.

RAFAEL MOLINA Y SÁNCHEZ “LAGARTIJO”
Otro torero cordobés nacido el 27 de noviembre de 1841, recibió la alternativa en la plaza de toros de Úbeda el día 29 de septiembre de 1865 otorgándosela Antonio Carmona aunque parece ser que el 15 de octubre de ese mismo año Cayetano Sanz se la vuelve a dar en la plaza de toros de Madrid actuando de segundo espada Gordito, los toros pertenecieron a la ganadería de doña Gala Ortiz.








DOMINGO LÓPEZ ORTEGA
Torero de arte sobrio, sereno y reposado, vistió el traje de luces hasta el año 1954, la última vez que realizó el paseíllo fue en Zaragoza un 14 de octubre alternando con Jumillano y Pedrés, lidiándose toros de la Deleitosa, por sus constantes actuaciones en festivales benéficos ingresó en 1958 en la Orden Civil de Beneficencia. Una de las cogidas mas graves que sufrió en su vida profesional la recibió en la plaza de toros de Úbeda un 9 de septiembre de 1933.
(Comentarios y fotos de Lagartijo y Domingo Ortega basado en del libro Historia de los Matadores de Toros de Don Ventura)

ALTERNATIVAS CONCEDIDAS EN LA PLAZA DE TOROS DE UBEDA
"LAGARTIJO" (Rafael Molina Sánchez): (Nació en Córdoba, el 27-11-1841). Alternativa concedida en Úbeda el 29-9-1865 por "El Gordito", con toros de la Marquesa de Ontiveros.
"CARNICERITO DE UBEDA-I" (Antonio Millán Díaz): (Úbeda-J-, el 22-9-1947). Alternativa en Úbeda el 10-3-1968 por Antonio Ordóñez y Ángel Teruel, con el toro:"Cantito" de Lisardo Sánchez, cortando esa tarde 4 orejas y dos rabos.
"EL TOVAREÑO" (Neiro Rafael Ramírez): (Nació en Tovar-Mérida-Venezuela-, el 24-9-1952). Alternativa en Úbeda (J) el 30-9-1979 por Ruíz Miguel y Juan Antonio Esplá, con el toro "Chileno" de Sánchez Rico. Vestía de malva y oro. Al primero le cortó las dos orejas y aplausos en el segundo. Vestía: malva y oro. El padrino Ruíz Miguel le dijo: "muchos escogen este camino, no todos llegan. Te felicito y te deseo mucha suerte".
PACO DELGADO Espino: (Úbeda-J-, el 7-3-1971). Alternativa en Úbeda el 29-9-1992 por El Litri y Julio Aparicio, con el toro:"Remendón" de Osborne, cortando dos orejas y rabo y recibiendo una cornada grave.
"CARNICERITO DE UBEDA-II" (Juan Antonio Millán Herrador): (Úbeda-J-, el 3-2-1978). Alternativa en Úbeda el 29-9-1998 por Paco Delgado y José Tomás con el toro:"Flor de Gamón" de Antonio Gavira. Cortó: 1+1orejas.
"EL POLI"(Antonio Manuel García Parra) :(Mérida-BA-, el 5-6-1978). Alternativa en Úbeda el 29-9-2003 por Joselito y Julio Aparicio con el toro:"Montuno" de Parladé, siendo silenciadas sus faenas. Vestía de grana y azabache.
JUAN LUIS PIZARRO Higueras: (Úbeda-J-, el 16-5-1981). Alternativa en Úbeda el 29-9-2005 por Enrique Ponce y El Fandi, con el toro:"Flor de Romero" de Carmen Segovia. Cortó: 1+1 orejas. Vestía de blanco y oro.
(Fuente Juan Moreno Castro/Blog De Blanco y Oro)  

OTROS MATADORES DE TOROS
Y NOVILLEROS DE ÚBEDA
Antonio Poveda.- Natural de Úbeda el 1 de enero de 1939 y vistió por primera vez el traje de luces en Manresa, en 1954 se presentó en Madrid, con cinco toreros más, en una novillada nocturna que se celebró el 8 de agosto de 1964, recibió la alternativa en Figueras (Gerona) el 24 de agosto de 1969 de manos de Luguillano actuando de testigo José Luís de la Casa, lidiándose ganado de José Matías Bernardos, en ese mismo festejo actuó el rejoneador Gaspar de los Reyes.
Paco Delgado.- Natural de Úbeda el 7 de marzo de 1971. Alternativa en Úbeda el 29 de septiembre de 1992, padrino Miguel Báez Espinola “Litri”, testigo Julio Aparicio, toro “Remendón” de Osborne. Corta dos orejas y rabo, recibe una cornada grave.
José García "El Doctor".- ´Nace el 13 de febrero de 1972.
Debut con caballos: Santisteban del Puerto (Jaén), el 6 de abril de 1997. Novillos de Sancho Dávila, con Rey Vera y Dávila Miura.
Presentación en la Real Maestranza de Sevilla: en la tarde del 20 de junio de 1999 (cogido muy grave).
Alternativa: el 8 de abril de 2001 en Jaén. Padrino: Juan Carlos García. Testigo: Eduardo Dávila Miura.
Juan Luís Pizarro.- Natural de Úbeda el 16 de mayo de 1981. Alternativa en Úbeda el 29 de septiembre de 2005, padrino Enrique Ponce, testigo David Fandila “El Fandi”, toro “Flor de Romero” de Carmen Segovia. Vistió de blanco y oro y cortó una oreja en cada toro.
Juan Reyes.- Natural de Úbeda. En la actualidad novillero sin picadores.
(Fuente Blog Blanco y Oro de Juan Moreno Castro)

LOS TOREROS DE NUESTRA PEÑA
RECUERDO A ANTONIO MILLAN DIAZ
“CARNICERITO DE UBEDA”
Antonio Millán Díaz “Carnicerito de Úbeda” nace en la nombrada Patrimonio de la Humanidad, ciudad de Úbeda un 22 de septiembre de 1947.Sus primeros pasos en el mundo de los toros loaliza como tantos otros toreros de la época en el matadero de la ciudad, alternándolo con visitas a tentaderos.
Viste por primera vez el traje de luces en Úbeda el 28 de mayo de 1964, cortando dos orejas a un novillo de Francisca Jiménez. Con apenas 20 becerradas debuta con los del castoreño en la capital, Jaén, el día de su santo, 13 de junio de 1965, lidiando reses de Juan Pedro Domecq alternando con Andrés Jiménez Torres “El Monaguillo” y Fernando Tortosa.
La presentación en la Plaza de Las Ventas de Madrid fue el 5 de marzo de 1967 para lidiar cinco reses de Maribánez y una res de Dª Amelia Pérez Tabernero, alterna junto a Gregorio Lalanda y el albaceteño Adolfo Rojas. Esa tarde triunfa cortando una oreja y es repetido al domingo siguiente. Como novillero sale en tres actuaciones de la temporada 1967 por la Puerta de la Gloria.
Su etapa como novillero fue triunfal actuando en 55 tardes y cortando un total de 108 orejas. Una curiosidad que raya la extrañeza en los novilleros de esa época es que actúa en repetidas ocasiones como único matador, Huelva, Sevilla, Vista-Alegre lo confirman.
Con este balance toma la alternativa en 1968, 10 de marzo en su ciudad natal. El padrino es Antonio Ordóñez, de testigo Ángel Teruel, el toro de la ceremonia se llamó “Cantito”, negro, nº 62 de la ganadería de Lisardo Sánchez. Tarde triunfal con el corte de tres orejas y un rabo. Este año actúa en 29 ocasiones.
En 1969 actúa en 25 ocasiones, entre ellas la de su confirmación en Madrid el 20 de mayo, feria de San Isidro. Padrino Paco Camino, testigo Francisco Rivera “Paquirri”, el toro de nombre “Hacendoso” perteneció a la ganadería de Pío Tabernero de Vilvis.
En el año 1970, año en que cumple con el Servicio Militar actúa solamente en 5 ocasiones.
En 1971 vuelve a ser uno de los toreros más importantes del escalafón y sale nuevamente tres tardes en la misma temporada por la Puerta Grande de Madrid.
Por incomprensiones del toreo y cambios de apoderamiento, después de lo ocurrido en Madrid en la temporada de 1971, baja el número de contratos en las temporadas de 1972. En 1973 solamente alterna 10 tardes y 8 en 1974, 9 en 1975 y solamente una tarde en 1976, año en que encontraría la muerte un 4 de noviembre en accidente de automóvil en la carretera entre Úbeda y Navas de San Juan.
Antonio Millán “Carnicerito de Úbeda” sobresalió en el pase natural citando de frente y que tantos aficionados tienen en la memoria, del mismo modo sobresalió por ser un dominador con excelencia en la suerte de matar.


TORERO DE CANTE GRANDE
No es pueblo porque es ciudad, ha nacido un gran torero
Se llama Antonio Millán y es hijo de un carnicero.
Quien le dio la alternativa, fue un gran torero de España
Se llama Antonio Ordóñez, hijo del Niño de la Palma.
Granada mora y torera, donde mató los miuras, donde miró su figura
Carnicerito esperó y demostró ser una gran figura.
(Fandango de Mercedes Ortega)



SU PASO POR MADRID
Antonio Millán, el primer “Carnicerito de Úbeda” fue figura de los novilleros a finales de los años sesenta del pasado siglo. Tomó la alternativa en marzo de 1968. Su padrino fue Antonio Ordóñez. El Maestro de Maestros sólo concedía alternativa a figuras del toreo y además de su gusto.
Carnicerito confirmó en la feria de San Isidro de 1969. El 20 de mayo con Paco Camino de padrino y Paquirri de testigo. Dio una vuelta al ruedo.
El día 24 de mayo cortó una oreja y no volvió a Madrid hasta el verano de 1971. Verano glorioso para Antonio Millán y para su rival en la candente, José Ruiz Calatraveño.
El 22 de agosto cortó dos orejas tras una gran faena a un torazo de Guardiola Soto, y Calatraveño, que confirmó la alternativa, cortó una y una, también abrió la Puerta Grande.
Pedrín Benjumea fue herido muy grave, por lo que el valentísimo torero no mató ningún toro.
El 5 de septiembre vuelve Carnicerito a torear y abre la Puerta Grande al cortar una oreja de cada toro de Moreno Yagüe. Alternó con Riverita, el hermano fino de Paquirri y con Calatraveño.
El 26 de septiembre torean una de Aleas mano a mano Carnicerito y “Calatravo”. Tres orejas cortó el de Úbeda y dos el de Bolaños. Ambos salieron por la Puerta Grande. La faena de Antonio al tercero, premiada con las dos orejas, es una, sino la mejor del año, en Las Ventas.
El premio fue no volver a Las Ventas hasta el 13 de agosto de 1972, y, como estuvo mal, no volvió hasta el 17 de agosto de 1975.
Poco después murió en un accidente de tráfico. Éste es el frío resumen de su paso por Madrid: siete corridas toreadas, ocho orejas cortadas y tres salidas por la Puerta de Madrid.
Clamorosa la injusta postergación del torero de Úbeda. Muletero de enorme elegancia y empaque. Torero de finísimo trazo. Temple exquisito y hondura ordoñista, rondeña.
(Fuente Jorge Laverón)

LA HERMANDAD DEL STMO. CRISTO DE LA EXPIRACIÓN
Y MARÍA STMA. DE LOS DOLORES
Debe resaltarse también la propuesta del Presidente Sr. Muñoz Lara, recogida en el acta de la Junta Directiva celebrada el 28 de octubre de 1967, para nombrar al popular matador de toros Antonio Millán Díaz “Carnicerito de Úbeda” como “Socio de Honor” de la Hermandad, de la que fue cofrade desde comienzos de 1956 hasta su muerte.
(Fotos Web de la Hermandad)



LA TRAGICA NOTICIA
Una vez más la carretera ha vuelto a cobrarse la vida de un torero. Cuando viajaba de Úbeda a Navas de San Juan sufrió un mortal accidente el matador de toros Antonio Millán “Carnicerito de Úbeda”.
“Carnicerito de Úbeda” había nacido el 22 de septiembre de 1947 en la localidad jienense de Úbeda. Tuvo una fulgurante carrera novilleril, apoderado por Emilio Fernández, y pronto se erigió en figura de su escalafón. Había debutado con picadores en su tierra natal el 5 de marzo de 1967, con novillos de Maribánez y actuando con Gregorio Lalanda y el venezolano Adolfo Rojas. Tomó la alternativa en Úbeda de manos de Antonio Ordóñez y con Ángel Teruel como testigo. La confirmación en Madrid el 24 de mayo de 1969. En esta ocasión fue su padrino Paco Camino, con Francisco Rivera “Paquirri” en calidad de testigo.
“Carnicerito de Úbeda” fue un torero de finas maneras, que alcanzó gran brillantez artística por su manera de interpretar el pase natural. Como persona se distinguió por su sencillez y hombría de bien.
(Fotos Peña Taurina y Revista El Ruedo 9-11-1976)



Su ultimo paseillo




EN EL ANIVERSARIO DE SU MUERTE


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Todo en los toros es ya tu esencia y tu presencia y tu potencia…
¿No hay guitarra que te cante? ¿No hay soleá que te nombre?
¿No hay son de palmas que diga lo lento de tu capote…?
…….
Dictó frente a los toros lecciones de belleza,
poniendo en pie de hosannas, la multitud sonora.
Hizo embestir a mansos y dominó a los bravos.
De las viejas escuelas ligó todos los cabos,
dando a la norma suya las rancias alegrías.
Fue serio, fue galante, fue honrado, fue valiente,
y dio al traje de luces un regio señorío.
Rafael DUYOS – “Versos para su tumba"